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Los personajes de esta novela son, para gran parte del público lector, fácilmente identificables, porque también lo son los hechos que se narran: el golpe a Excélsior (que aquí se llama La república) y la guerra sucia de los años setenta en México. Sin embargo, como en toda gran obra literaria, el relato va más allá de lo evidente para trazar un retrato de la generación que comenzó su vida adulta hacia 1968, de sus ideales, dudas y miserias. También se da tiempo para narrar la historia amorosa de un profesor de historia y su aventajada alumna. Estos elementos se entreveran con maestría y rigor, y no descuidan dar destino a ninguno de los actores.
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